<$BlogRSDUrl$>

lunes, marzo 07, 2005

Cuando la gente se va 

Hoy recibí la noticia de dos muertes. Una atrás de la otra, así, en seguidilla, como me pasa generalmente. Como si ese higher being que todo lo dirige decidiera desatar su morbo todo junto.

Ninguna de las dos personas eran tan cercanas. Una tía abuela que jamás veía, que decidió separarse de la familia y cuyo único lazo conmigo es su hermana, que vive frente a mi casa y que es una de mis tías favoritas, de esas que te hacen comer hasta reventar, que compran la revista Semana y saben cuántos implantes capilares se hizo Rolo Puente. De esas tías que hablan del precio del palmito y de la necesidad imperiosa de usar forro con la misma naturalidad, mucho mayor que la de mi vieja, por supuesto.

Y un ex profesor, uno de los mejores, de esos que más que profesor lo querés de abuelo, que te cuenta cosas increíbles, que habla británico con una altura, amigo de Ogilvy, arquitecto, patricio y tan piola. Que, según cuentan las malas lenguas, cantaba jazz en bares y era todo un picaflor en sus tiempos dorados. Que se quedaba dormido en la clase pero cuando despertaba no podías quitarle los ojos de encima. Todo lo adorable del mundo, concentrado en esa persona.

Y ambas desapariciones me pusieron mal, claro. Pero después, casi inmediatamente, la tristeza se trasladó. A los que quedan. A los que los lloran. A los que tienen que seguir acá, aguantando, viviendo con un pedazo faltante. El que muere es echado en falta, pero el que vive muere por dentro. La frase más triste del obituario no es el nombre, es "lo sobrevive su familia".

Me cago en la vida, caminito tortuoso de mierda.

Tonight's song: You had been loved - George Michael. Best served with: ni compasión, ni lástima, ni empatía. A sufrirla y olvidarse de todo, por un rato.

This page is powered by Blogger. Isn't yours?